Será
difícil recordar cómo empezó todo, seguro olvidaré algunos detalles
importantes. Por eso, para salvar del olvido algunos momentos lindos o
importantes, te voy a contar, en lo posible, algunas de las cosas que marcaron
el comienzo de este andar; andar sin ruta y sin tiempo, sin fecha y a veces
si mayores pretenciones.
Si
te soy completamente honesta tendría que decirte que salí de casa huyendo,
escapando de la rutina, del ruido, del encierro y del desamor, no te voy a
mentir, salí de casa porque me creí perdida.
Atrás
mamá, los chicos, mi perro, los lugares
favoritos y uno que otro recuerdo. Ahora frente a mí: la vida con todos sus
matices, con todos sus colores. Con frecuencia encuentro brazos dispuestos a
dar un abrazo, oídos prestos a escuchar, no falta el buen consejo de un viejo
sabio y por supuesto no falta el amor.
Tengo
la certeza que vivir es más sencillo de lo que nos enseñaron, creo descubrir
todos los días que necesitamos menos de lo que nos dicen para ser feliz. Aprendí
que hermanos, madres y amigos encuentras en muchas partes, gente linda que te
recibe, te sienta a la mesa, te sirve un plato de comida y te dice “buen
provecho”; por eso me siento en casa siempre, por eso estoy contenta de conocer
gente, porque, aunque no todo sea color rosa, la mayor parte del tiempo estoy
renovando mi fe en la humanidad.
¿Y
tú? Espero que también para ti la vida vaya mejor, que todos los días te
levantes con entusiasmo, si no es así espero que por lo menos no olvides los
días hermosos, en que sonreías. Por favor trata de ser feliz que yo desde la
distancia lo soy por ti y por mí.
Con cariño, Luza.
Cartas en la ruta (Notas de viaje)